Ejemplos cotidianos:
El oro brilla.
Esta daga brilla.
Por lo tanto, esta daga es de oro.
Este es un ejemplo de falacia de afirmación de consecuente. Esta falacia tiene la forma:
P es Q
M es Q
Por lo tanto, M es P
Por definición, cuando un razonamiento es correcto y sus premisas son verdaderas, entonces su conclusión es verdadera. En este caso, tenemos que las premisas son verdaderas y la conclusión no necesariamente verdadera, ya que la daga puede ser de oro (siendo verdadera) o de otro material brillante como por ejemplo el hierro (siendo falsa). Por tanto, el argumento es incorrecto. La manera de saberlo es empleando contraejemplos que lleven al límite estas estructuras falaces.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Falacia
lunes, 3 de mayo de 2010
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